¿Pueden ser las newsletters el futuro del periodismo independiente?

En el último artículo en el que optamos por tocar el tema de las newsletters empezamos defendiendo el formato de forma un tanto general, y les augurábamos un futuro prometedor, desgranando las diferentes utilidades que pueden tener. Pero, eso sí, la realidad es tozuda y nos fue llevando de forma inexorable hacia el tema del periodismo, y en concreto hacia las newsletters de periodistas independientes.

Hablamos también, en ese momento, de Substack, una interesante herramienta para la creación de newsletters. Precisamente, su punto fuerte a la hora ayudar a poner en marcha una iniciativa personal basada en la elaboración, difusión y, en un momento dado, rentabilización de una newsletter, es la especialización. Mientras tanto, otras herramientas conocidas para la búsqueda de mecenas dispuestos a apoyar a creadores, como Patreon, abarcan proyectos de lo más variopinto.

Apuntamos en ese momento algunos ejemplos de newsletters puestas en marcha por periodistas, pero hoy damos un paso más al constatar que empiezan a no ser novedosos los casos de profesionales que no solo intentan compatibilizar su presencia en un gran medio con una newsletter propia, sino que dan el salto definitivo a la total independencia. En este artículo en The New York Times nos proporcionan nuevos e interesantes ejemplos. Por ejemplo, el de Casey Newton, que ha dejado The Verge, donde llevaba 7 años escribiendo sobre tecnología e industria, para lanzar una nueva newsletter desde cero. Él piensa que la gente es cada vez más proclive a apoyar, de forma económica, a sus periodistas (o youtubers o podcasters) favoritos; aunque recordemos que él se refiere al ámbito anglosajón. Si queréis curiosear un poco el proyecto de Casey Newton se llama Platformer y ya tiene web propia donde recabar suscriptores con diferentes planes de suscripción (el gratuito solo incluye un artículo semanal).

La gran mayoría de estos periodistas estadounidenses que se “tiran a la piscina” de una labor independiente lo hacen usando la mencionada plataforma Substack. Desde el artículo del periódico neoyorquino recogen un dato demoledor extraído de un estudio realizado por la Universidad de Carolina del Norte: en apenas 15 años han desaparecido la mitad de los empleos en los periódicos de los Estados Unidos. Los que aguantan han empeorado sus condiciones laborales. Muchos periodistas, al menos los que tienen la capacidad de generar contenido por su cuenta, han visto en Substack un “bote salvavidas”. Y nos ponen ejemplos en todos los ámbitos informativos: deporte, televisión, economía o incluso más específicos, como el caso de la periodista ambiental Emily Atkin, que alimenta un newsletter sobre el clima: Heated.

El caso de éxito definitivo dentro de Substack parece ser The Dispatch, un boletín que cuenta con quince colaboradores encabezados por Steve Hayes, con experiencia como editor jefe de un semanario político muy conservador: The Weekly Standard. The Dispatch es un caso curioso ya que empieza a parecer un medio de comunicación en toda regla, al englobar tres podcasts y ocho newsletters diferentes. Y un éxito que cuenta con 100.000 suscriptores, 18.000 de ellos de pago, que son “responsables” de la mayor parte de los 2 millones de dólares que facturan anualmente.

En The Washington Post arrancan su artículo sobre el tema citando también a Emily Atkin, que comentó con ellos que en un momento dado decidió que no le compensaba seguir escribiendo para un medio como la revista The New Republic. Es otro caso de éxito en Substack, lo que nos reitera de nuevo la importancia que está tomando esta plataforma. Desde el periódico de la capital estadounidense también nos dan una batería de ejemplos de periodistas que dan el paso. Remarcaremos el de Matt Taibbi que dejó la prestigiosa revista Rolling Stones para intentar sobrevivir por su cuenta y riesgo. Parece que le va bien.

¿Qué está pasando? Por un lado tenemos la crisis de los medios de comunicación convencionales, que no siempre se remonta trasladando “la actividad de toda la vida” a Internet. Por otro lado tenemos la aparición de herramientas muy interesantes para el do it yourself; ha quedado bastante claro cuál es la mejor en este campo, o al menos la más utilizada. Y por último tenemos la intención de dar información veraz e independiente por parte de algunos periodistas. Algo que dependiendo completamente de la publicidad es francamente difícil. Sin embargo, si tu soporte son las cuotas de tus seguidores, te debes única y exclusivamente a ellos.

Terminamos con un enlace en castellano, (esta ola viene, como casi todas, desde Estados Unidos). Patricio Contreras, periodista y profesor universitario de narrativas digitales y periodismo emprendedor, piensa que “Substack no va a salvar el periodismo, pero sí a algunos periodistas”. Señala, y estamos totalmente de acuerdo, que la gran mayoría de los boletines que funcionan en dicha plataforma están redactados en inglés. Es el mismo problema al que se enfrentan los creadores que optan por monetizar sus esfuerzos a través de Patreon o de Medium: siempre se depende de herramientas creadas en Estados Unidos, pensadas en primera instancia para su uso en países de habla inglesa, y que en algunos casos ni se traducen a otros idiomas.

Patricio Contreras nos recomienda no exagerar la importancia de Substack, tras reconocer que la plataforma y su funcionamiento le gusta. Tiene razón, una sola herramienta no puede salvar el periodismo. La pregunta del millón es, si eres agorero, si el periodismo tiene futuro, y si eres moderadamente optimista, ¿qué otras opciones tiene el periodismo para seguir cumpliendo su imprescindible labor?

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