La importancia de clasificar bien tus contenidos: categorías y tags

Si tuviese que hacer una disección del trabajo de generación de contenidos, pondría la elección de unas buenas categorías y tags como una parte mucho más importante de la que se puede pensar a priori. Si el titular es algo de importancia capital, el contenido es la razón de ser de todo el conjunto o la capacidad para enlazar y difundir el mensaje forma parte de la post-producción (por llamarlo así), la perfecta clasificación de nuestros contenidos tiene un montón de beneficios a medida que pase el tiempo.

Clasificar los contenidos para disponer de metacontenidos

 
Bonito «palabro»: metacontenidos. Yo defino metacontenidos en este contexto como un contenido construido a partir de otros más pequeños. Cuando escribimos artículos sobre esto o lo otro, no nos explayamos más allá de las 400 o 500 palabras, a veces 600 o 700, pero se trata de escribir contenidos en pequeñas y (teóricamente) eficientes dosis. Pero si categorizamos correctamente podremos reutilizar los contenidos, o simplemente seguir una misma línea argumental de forma cronológica, o con cierto orden.

¿Piensas en hacer un eBook con tus mejores contenidos? Si los has clasificado correctamente ya tienes un buen punto de partida para enfilar los capítulos, o incluso ya tienes capítulos enteros escritos. Ahora solo te faltaría hacer todo el trabajo de postproducción, adecuar el lenguaje al nuevo «medio», en fin, las tareas que se hacen cuando el contenido del libro está definido y redactado. Si, al contrario, debes buscar, clasificar, reenfocar,… te costará mucho más.

Como es natural, escribir, categorizar y seguir escribiendo no es del todo productivo si no echamos mano de la analítica de datos para comprobar qué es lo mejor que aportamos, lo que más se lee y comparte. Eso sí, ¿sabemos qué es importante y qué no para establecer correctamente las categorías? ¿Y los tags? ¿Cómo podemos enfocar nuestras categorías y etiquetas?

Digamos que las categorías definen la línea «troncal» de nuestra publicación, esos 5, 6 o 7 temas principales que suponen el grueso, el «core» de nuestra actividad. Las categorías deben ser generales, no concretas, por ejemplo: ‘Estrategia de contenidos’, ‘Redes Sociales’, ‘Analítica y buscadores’, … Por contra, los tags o etiquetas deben ser el ajuste fino de nuestras publicaciones. Si hablamos de estrategia de contenidos, podemos estar hablando de «content curation», «calendario de publicación», «SEO para wordpress», y así, indefinidamente.

Un error común es utilizar etiquetas demasiado generales, cuando lo lógico es que sean lo más específicas posible. Por ejemplo, si hablamos de recetas de cocina, un tag «agua» no nos sirve para nada. Parecerá que sí, pero ¿cuántas publicaciones de temáticas diferentes pueden hablar de «agua»? No podemos pretender clasificar bien nuestros contenidos si disponemos de 200 etiquetas generales, ambiguas o simplemente que no definen lo que estamos escribiendo.

En el caso de las recetas, sería mucho mejor utilizar «Ingredientes del pan» porque aporta mucha más información a quien lee, y a quien busca. En general, podemos establecer siempre unas pautas lógicas de clasificación de contenidos, y estas pautas deben evolucionar conforme lo hace nuestra publicación. Lo que ocurre es que cuanto mejor esté diseñado ese árbol de clasificación, más robusto será.

Vía | Vocus
Foto | juantiagues

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