Focus@Will, interesante herramienta musical para mantener la productividad

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Llevo unos días probando intensamente Focus@Will, una herramienta que trata de que mantengamos la productividad (o la incrementemos) a partir de sendas listas musicales especialmente diseñadas. Detrás de este interesante proyecto está, más que el gusto musical, la ciencia. La neurociencia, para ser más exactos. Los seis días que llevo utilizando Focus@Will no sé si son los 6 días más productivos de mi vida, pero creo que me han servido para descubrir una herramienta que sí puede servir para mejorar mi productividad.

La premisa que me enganchó es la siguiente: la mayoría de nosotros escuchamos música de fondo mientras trabajamos, pero lo hacemos con la música errónea. ¿La razón? La música mainstream no nos deja concentrar del todo, ya que está especialmente diseñada para conectar con nosotros a través de las emociones. Sin embargo, según dicen, las listas musicales de Focus@Will están diseñadas para hacernos más fácil la misión de eliminar distracciones y centrarnos mejor en lo que estemos haciendo.

Para lograr las sesiones que te permitan mantener la atención en lo que haces más fácilmente, Focus@Will se configura de varias maneras: puedes elegir entre 10 tipos de música, y además dispones de tres «intensidades», de tres niveles de «energía musical». Con ello podrás adaptarte a la sesión de trabajo en concreto: no es lo mismo sumergirte en la lectura profunda que escribir 1.500 palabras de un texto trabajado. Las sesiones musicales, además, se pueden programar en cuanto a duración, lo cual es muy interesante si quieres utilizar Focus@Will con tu herramienta de GTD, o incluirla en tus Pomodoros.

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La forma de trabajo de esta herramienta, la ciencia que hay detrás, hace que podamos pasar de un período limitado de concentración y productividad a períodos mayores (hasta un 400% más largos, afirman) gracias a que el sistema límbico es «tiroteado» por las sesiones musicales. Es decir, el origen de casi todas nuestras distracciones es distraído, a su vez, por la música.

Es muy curioso cómo no se ha obviado un peligro muy habitual por el cual las personas pierden el foco: que el cerebro se habitúe. En cuanto entramos en una fase en la que el cerebro está habituado a la música que escuchamos, la pista cambia. La impresión que da utilizar la herramienta es que la música es contínua: se nota el cambio de pista, pero en realidad, si estás muy concentrado, consigues «pensar» que es música contínua. Eso significa que puedes correr el peligro de acostumbrarte a ese «fondo» y, por tanto, la herramienta podría perder efectividad. El cambio de fases visto en el gráfico anterior impide que eso pase.

Al finalizar una sesión, bien porque se haya agotado el tiempo programado o bien porque paremos la reproducción, se nos pedirá feedback con respecto al porcentaje de foco que creemos haber tenido (0%, 25%, 50%, 75% o 100%), y este resultado se almacenará en el histórico de nuestro perfil, se supone que para que las sesiones se vayan adaptando a nuestro cerebro. Todavía no he llegado a un nivel de uso lo suficientemente extenso como para saber si es verdad o no, pero lo cierto es que he cambiado mi habitual música comercial, de la de siempre, por estas listas. Y de momento, estoy contento.

Sitio oficial | Focus@Will

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