Derribando los muros entre el ciudadano y los medios

Vivimos tiempos revueltos. Puede que esta frase sea la más repetida a lo largo de la Historia, materializada con mil formas diferentes, pero transmitiendo un mensaje similar: el tiempo presente siempre es intenso, aparentemente caótico y dotado de una incertidumbre total. Cualquier tiempo pasado fue mejor simplemente porque está «resuelto». Quizás hoy en día estemos asistiendo a un fenómeno que a mi particularmente me resulta atractivo: hoy el presente es más inmediato que ayer.

Ante cualquier suceso de importancia relativa en algún punto geográfico o en cualquier sociedad, la velocidad a la que se sucede la información llega a ser realmente enorme. Disponemos de información excesiva en velocidad y cantidad diría yo, según el contexto. Tan solo si nos referimos a los medios tradicionales, vemos como la información llega a cada uno de nosotros en apenas unas horas desde que se produce. El presente del siglo XX es más inmediato que el presente del siglo XIX y éste muchísimo más inmediato que el presente del siglo XVI. Sin embargo el presente del siglo XXI es todavía más estrecho que el del siglo pasado, hoy gracias a Twitter, Facebook, YouTube… podemos asistir en riguroso directo a cualquier evento, catástrofe o acontecimiento de trascendencia al minuto.

Para que esta inmediatez de la información case bien con los medios tradicionales, pongamos por caso cuando ocurre alguna catástrofe o hay una revuelta popular de importancia, hay que seguir una serie de normas no escritas que provienen a la vez del sentido común y el conocimiento de las redes sociales. Si, podríamos hablar de sentido social, claro. Aprovechamos las ideas de Riyaad Minty, responsable de medios sociales de Al Yazira, que nos parecen muy acertadas y de donde se pueden sacar aprendizajes valiosos.

Lo primero destacable es no considerar las redes sociales como un extraño. Hablamos del punto de vista de los medios tradicionales, y Riyaad Minty ha aprendido lo valioso de tener cerca este medio, el social, como uno más de entre todas las fuentes de comunicación. Dejar de lado a las redes sociales implica dejar de lado toda la nueva generación que los utiliza, así que el peligro es volverse irrelevante.

Otro interesante aprendizaje es que los usuarios de redes sociales están en cualquier parte y en cualquier momento. Es la realidad y el día a día, y esto tiene implicaciones positivas y negativas. De entre las positivas sacamos la posibilidad de establecer relaciones con estos usuarios sociales, algo que nos reportará el beneficio de ser respetados a la vez que respetamos. El caso de Al Yazira es significativo porque a diario recibieron miles de informaciones al minuto. Esto nos lleva a la parte negativa, que es la de la verificación de esas informaciones. Es algo obligado y complejo, no hay garantía de que la información recibida sea veraz, aunque si hemos establecido relaciones estrechas tendremos algo ganado.

En resumen, las redes sociales están ahí, los ciudadanos generan noticias y es una nueva forma de comunicación a tener en cuenta. Derribar las barreras entre los ciudadanos y los medios es algo que en Al Yazira han conseguido, y no con poco esfuerzo. El futuro es hoy, y nos tenemos que adaptar, ¿lo conseguiremos?

Vía | Periodismo con futuro

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