¿Cuál es el verdadero valor actual de los comentarios?

541493823_8de077f655_z

Retrocedamos unos cuantos años y pensemos en la cantidad de material que se publicaba dirigido a una cosa que, en principio, simbolizaba el éxito de la Comunidad que tratábamos de crear: conseguir que nuestros contenidos fuesen comentados por los lectores, clientes, usuarios. Si el contenido era el rey, los comentarios eran una especie de moneda que simbolizaba lo rica que era tu comunidad. Es más, pasaba (y todavía sucede) que algunos comentarios enriquecían los contenidos, aportaban valor añadido, y esa era la razón de ser un «producto» codiciado por cualquier creador de contenidos.

Con el tiempo y la generalización de los contenidos en la red, pasó lo que tenía que pasar: de la pequeña comunidad inicial de personas con intereses genuinos y con claras intenciones de participar en debates, pasamos a comunidades cada vez más grandes, con más miembros y con diversos perfiles. Voy a ponerles nombres más o menos oficiales, aunque alguno es de mi cosecha: los mudos, los ocasionales, los habituales, los haters, los trolls, los perfiles spam… Todos juntos han conseguido algo impensable hace unos años: que el valor actual de los comentarios sea muy bajo. Escaso.

Los comentarios están plagados de spam, autopublicidad y provocación

 
Hablamos, lógicamente, de grandes publicaciones y, sobre todo, de ciertas temáticas especialmente propensas. Pensemos en una web de análisis de videojuegos y ya podemos imaginar el tipo de comentaristas más habitual: los «XBOX vs PS», los «PC vs consolas» y demás comparaciones. Unos y otros se provocan, discuten, defienden «su» producto favorito, y mientras tanto el valor real de los comentarios baja sin cesar.

Uno de los youtubers más influyentes del mundo, de hecho el que más suscriptores tiene en su canal con más de 30 millones, es PewDiePie. Este chico se hizo megafamoso gracias a sus divertidos vídeos en los que aparece jugando a los videojuegos más diversos, y es tan influyente que ha conseguido mantener un juego de 2010 en el top 40 de los más vendidos en UK en 2014, tan solo porque sigue haciendo vídeos jugando a ello. Fue él quien hizo de Flappy Bird el fenómeno mundial (y efímero) que fue. Y hace poco anunció que cerraba los comentarios en su canal.

Sus argumentos hablan por sí mismos:

No quiero ofenderos a los que siempre me apoyáis, pero en general no veo ya ese mismo tipo de apoyo. Sé que me quejo habitualmente de los comentarios, pero es mi principal forma de comunicación con vosotros. Voy a los comentarios y veo principalmente spam. Es auto-publicidad de la gente. Es gente que está tratando de provocar.

Todas estas cosas no significan nada para mí. No me preocupan. Yo no quiero verlas. Me ha estado molestando desde hace mucho tiempo. He estado tratando de encontrar una solución, tratando de encontrar la manera de hacerlo mejor, y estoy harto, así que me voy a cerrar los comentarios para siempre.

 

Leemos los comentarios aun a sabiendas de que son negativos

 
Los que nos dedicamos profesionalmente a generar contenidos para clientes sabemos que, en muchos lugares, los comentaristas que se lanzan a dejar sus pensamientos pueden ser, probablemente, personas que quieren criticar a la compañía, criticar el producto, poner una queja (un síntoma, quizás, de que el proceso de atención al cliente está mal gestionado o definido), o lo que se conoce como «trollear».

Tanto si nosotros generamos el contenido, como si acudimos a nuestra publicación preferida, cuando vemos un tema más o menos polémico que tiene un gran número de comentarios… sabemos perfectamente que un gran porcentaje va a ser negativo, o bien intrascendente: van a provocar discusión, defender argumentos inamovibles o criticar la realización del contenido. ¿Por qué los leemos, entonces? Y lo que es más curioso, ¿por qué, sabiendo que vamos a arrepentirnos de haberlos leído, los leemos de todos modos? Aquí tenemos una buena razón:

Este lamento sugiere que sabían lo que se iban a encontrar en el hilo de comentarios. La gente puede estar en desacuerdo acerca de cualquier cosa: de la cobertura mediática que rodea el nacimiento de Príncipe George, o de cuál es el mejor tipo de mascota. Hay algunas personas muy apasionadas online. Sin embargo, algo les obligó a leer los comentarios. Puede ser parecido a pararse a observar un accidente: son incapaces de detenerlo, pero no van a mirar hacia otro lado. Y una vez que se ha producido el «crash», algunos transeúntes tratan de ayudar, mientras que otros miran. Los motivos son realmente simples: curiosidad y entretenimiento.

Sea como sea, los comentarios constructivos siempre son positivos y merece la pena leerlos. Un comentario constructivo es un comentario que aporta algo extra, algo que podemos mejorar, o que nos enriquece porque nos pone contentos haber ayudado a alguien. En medios de poca audiencia es poco probable que la mayoría de los comentarios sean negativos o nocivos, pero si pasamos del millón de usuarios mensuales, la cosa puede cambiar.

Foto | THOR

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*

La seguridad y la salud de todos es nuestra prioridad. Te pedimos leer atentamente la información de este link sobre prevención del COVID-19 antes de acceder a nuestras oficinas para cualquier visita, reunión o evento.