¿Saturado? Conviértete en el filtro

Que el contenido de Internet crece y crecerá exponencialmente en las próximas décadas es un hecho que no podemos ignorar. Como explican los expertos, el hecho de que cualquiera pueda comenzar un blog o abrirse un perfil en una red social en menos de un minuto y comenzar a añadir contenido que será indexado por los motores de búsqueda, ha eliminado cualquier filtro a la publicación de contenidos a los que estábamos acostumbrados en las últimas décadas.

En consecuencia, podemos llegar a sentirnos presos de la sobrecarga de información a medida que los nuevos filtros que instalamos saltan por los aires. La única solución definitiva al problema es que nos convirtamos nosotros en el filtro; es decir, que adaptemos nuestros hábitos de consumo de información, o contenidos en general, al océano enfurecido y acaparador de nuestra atención en que se ha vuelto Internet. Dicho de otro modo: echarle nuestras propias redes al mar.

El primer paso es preguntarnos para qué acudimos a Internet u optamos por recibir determinada información. Si nos lanzamos a un río sin tener una meta concreta (como llegar a una roca en el centro o a la otra orilla), la corriente terminará por arrastrarnos a nosotros y a nuestra preciosa atención, elemento indispensable para ser productivos.

Esto nos permitirá establecer momentos diarios en los que dedicar nuestra atención a estudiar qué sucede en la redes sociales. Es esencial establecer un tiempo en el que no recibamos ningún tipo de interferencia, ya sea del correo electrónico o de páginas como Facebook (¡o de juegos!) y lo dediquemos a trabajar. Esto incluye eliminar aquello que realmente no nos interesa o simplemente nos distrae.

Una vez tenemos establecido un horario, conviene leer las redes sociales del mismo modo que leeríamos un diario. Hay que entender que el valor informativo de las redes sociales no es exactamente el mismo que el de las noticias. Los social media han añadido una nueva dimensión de interés a la información que nos puede interesar: cómo piensa y se siente respecto a la realidad la gente que nos rodea o interesa.

La información de las redes sociales nos proporciona, a la vez que nos contagia, una idea directa e intuitiva sobre el malestar, la alegría o la perplejidad hacia lo que sucede en el mundo “real” de la gente que nos importa o interesa. En este sentido, este tipo de fuente supone un termómetro emocional más sensible y minucioso (a la vez que caótico y poco fiable) que las encuestas de opinión. Una red social bien calibrada puede ser una gran herramienta de trabajo.

En definitiva, blogs que van proponiendo un estido de vida mental (y físico) minimalista y sencillo, como el blog Zen Habits, que proponen actitudes como dejar que la información que no podemos digerir se vaya, van adquiriendo mayor relevancia. En definitiva: hemos de asumir que las redes sociales son una fuente más de información concreta, que no podemos digerirlo todo y, sobre todo, que no son toda la realidad y no deben alterar el resto de nuestra vida.

Vía | Uber.la
En Tinkle Blog | Resistirse a la saturación de información

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