Saca lo mejor de tu contenido con un gran contexto

El debate se plantea serio e interesante: ¿qué es mejor, un gran contenido o un gran contexto? La respuesta es fácil, pero no es sencillo llegar a ella: el mejor contenido debe ser puesto en el mejor contexto para triunfar. Pero, ¿cómo se hace eso? ¿Qué es el contexto?

El concepto de contexto es muy interesante. Nos indica cómo se comporta un usuario cuando accede a un servicio, o lo que es lo mismo, nos da una pista de cómo podemos aproximar nuestros contenidos a los clientes de forma que los consuman con mucha mejor disposición. Ejemplo: si navegamos por Facebook estaremos en un «modo» determinado, como ver qué hacen nuestros amigos, a dónde han ido, las nuevas fotos,… Si estamos en LinkedIn, la cosa cambia porque nuestro contexto es buscar oportunidades de trabajo o nuevos proyectos.

Siguiendo con los ejemplos expuestos, no podemos poner fotos de nuestra última barbacoa en nuestro perfil de LinkedIn, así como no nos va a servir de nada colocar contenidos especializados en nuestro perfil de Facebook si el contexto lo impide. La frase «context is king» es muy manida (igual que «content is king«), pero significa, simple y llanamente: «no me cuentes cosas que no me interesan en este momento».

Sacar lo mejor de tu contenido con un gran contexto es algo más sencillo de abordar ahora. Partimos de que un buen contenido es genial, pero no vale de nada si no se «coloca» en el lugar apropiado. Es como llevar una exposición itinerante de arte moderno a los poblados indígenas del Amazonas: no es que no puedan llegar a apreciar el arte, es que no les interesa en absoluto.

Existen decenas de artículos hablando del contexto, de si es más importante el contexto o el contenido. Para un servidor, lo crucial no es ese debate, sino darnos cuenta de que cuando generamos un contenido espectacular, debemos pensar en quién está al otro lado. Y, posiblemente, ese contenido genial debemos adaptarlo a quién nos está leyendo.

No significa esto que debamos cambiar los fundamentos del contenido, no hay que cambiar las ideas, debemos contar lo mismo que planeamos. Lo que ocurre es que los clientes no consumen contenidos de la misma manera en formato web, en un blog, en Twitter, Facebook, LinkedIn o cualquier otro medio que se nos ocurra. Incluso no consumen igual dependiendo del dispositivo que utilicen (PC, tablet, smartphone…).

Nadie piensa que sea atractivo un vídeo que, diciendo las mismas claves que un gran artículo, se alargue demasiado en el tiempo. Incluso el lenguaje en sí, es modificable o adaptable según el público (hablamos de empatía). Por eso, lo fundamental es conocer a nuestros clientes. Saber dónde recalan, cómo se comportan allí, conocer esos medios y adaptarse como un camaleón a ese contexto. El contenido es lo más importante en última instancia, pero debe pasar primero por el molde del contexto para conseguir la mayor empatía con nuestros clientes.

Vía | Clickz
Foto | Ionics

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