Reinventar el periodismo español

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Los datos son de 2009: unos 8.000 periodistas perdieron su empleo de los cerca de 30.000 que trabajaban en España en ese momento. Las últimas cifras de la Federación de Asociaciones de Prensa de España (FAPE) hablan de que sólo el año pasado, 4.000 más fueron despedidos. Los últimos años han visto también la sucesión de lamentos desde los medios quejándose de la gratuidad de Internet. Pero ese no es el culpable.

El culpable de su caída en desgracia y de la afortunada creación de nuevos medios digitales ha sido la propia complacencia y cobardía de los grandes medios hacia la red y el oficio periodístico. Por un lado, despreciaron Internet cuando llegó y la convirtieron en un repositorio de contenidos de segunda que manejarían los periodistas más jóvenes (y peor pagados), pero siempre bajo la supervisión de unos veteranos que no solían ni entenderla ni escuchaban a esos jóvenes que tenían picando teletipos en la redacción.

En consecuencia, el resultado fue un intento vano de copiar las ediciones impresas en la Red a la vez que despreciar el mayor recurso que tenían: los nativos digitales, amordazados y explotados.

Por otra parte, los grandes diarios arrastraban una lacra desde los buenos tiempos en que monopolizaban la escena informativa: los matrimonios de conveniencia. Trataron de mantener sus políticas informativas opacas y, a la vez, convertirse en los portavoces de la revolución informativa horizontal que trajeron las redes sociales. Tras unos años de crecimiento, el descontento con sus contenidos (añejos, opacos y partidistas) ha propiciado la salida de nuevos medios digitales (Zoom News, Es Materia, InfoLibre, Eldiario.es… algunos innovadores como Vía52) que han hecho de la transparencia y la independencia precisamente su mayor virtud. Y están teniendo éxito.

Recientemente, el diario El País quedó en evidencia cuando trató de capitalizar un caso de torturas en Irak a manos del ejército español que renunció a tomarse en serio hace una década. La respuesta furibunda de Gervasio Sánchez, uno de los  corresponsales de guerra españoles más veteranos, denunciando que el diario estaba haciéndole el juego al CNI para tapar y desactivar el caso, ha sido uno de los indicadores más evidentes de los intereses ilícitos que terminarán por desacreditar a los grandes medios españoles.

En el fondo, Internet ha sido la salvación de la profesión periodística en España. Con mucho sacrificio, está logrando arrancar el monopolio de la verdad (y la manipulación) a los grandes medios y está devolviendo el oficio a quienes han asumido el compromiso profesional con el derecho del ciudadano a la información: los periodistas. Es de esperar que muchos de estos nuevos medios desaparezcan o sean reemplazados por otros. Pero algunos quedarán y serán capaces, a medida que crecen, de recuperar el prestigio y el servicio público de la profesión.

Vía | TC Blog

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