¿Qué es la información y por qué nos asfixiamos ante tanta cantidad?

Sobre abundancia de información

Es un tema recurrente aquí porque en realidad es un tema de capital importancia y con unas implicaciones interesantes en nuestra vida y nuestros negocios. La información y su exceso forman parte de nuestras vidas de forma progresiva, desde los primeros tiempos de la imprenta hasta los tiempos modernos con la interconexión total que suponen las redes sociales. La información la recibimos por toneladas, o mejor, por megabytes de texto a diario. Recibimos información desde todos los frentes: personalmente en nuestras interacciones diarias, a través de la televisión, en los periódicos, la radio, Twitter, Facebook, Google +, blogs o correo electrónico.

Corremos un peligro, o mejor, un «peligro» bastante evidente de naufragar entre tanta dosis de datos. Porque no solo disponemos de muchísima información al alcance de la mano, sino que cada vez tenemos menos tiempo para discriminarla y clasificarla, de «curarla» como acción de filtrarla por importancia, relevancia y exactitud. Es un tema apasionante del que podríamos hablar largo y tendido, pero para el que, como sabemos, tenemos poco tiempo. O eso pensamos.

¿Qué es la información?

Si nos fiamos de la RAE (que sí que nos fiamos), ‘información’ tiene varias acepciones y usos, pero lo que nos interesan en estos momentos son estos dos:

5. f. Comunicación o adquisición de conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada.

6. f. Conocimientos así comunicados o adquiridos.

Conocimientos. Esa es la clave: la información es la adquisición de conocimientos, y como tal, tendrá unas fuentes fidedignas, «dignas de fe y de crédito» siguiendo con las definiciones de la RAE. Esto significa claramente que para valorar la información, para asimilarla de forma provechosa debemos saber qué fuente nos la proporciona, y a la vez su grado de crédito o de fiabilidad. No podemos recomendar otra cosa: conocer las fuentes es aprovechar la información. Y eso requiere tiempo y un proceso (la tan mencionada content curation).

¿Vivimos la era de la información, o de la réplica?

De toda la información que recibimos a diario, hora tras hora o al minuto, podemos llegar a pensar dos cosas: o bien que en realidad estamos perfectamente informados sobre todos los temas de nuestro interés, o bien que necesitamos información sobre esa información (metainformación, se llama, pero dejémoslo en «verificación de las fuentes»). Podemos llegar a caer también en dos estados: éxtasis ante tanta avalancha informativa (lo que nos lleva a sentir cierto poder) o desesperación ante la cantidad de información duplicada, dudosa, aparentemente contradictoria, o inexacta.

Cito textualmente de un artículo que reflexiona sobre esto en El País:

(…) mediante Twitter y Facebook estamos a punto de conseguir que cada momento de nuestra vida —de la de cada cual— pueda obtener su reflejo, su réplica «informativa»

Pensando sobre esta reflexión, podemos darnos cuenta de que realmente estamos en un momento de frenética generación de información que puede ser perfectamente réplica. Réplica de lo que estamos haciendo, réplica de lo que leemos, y réplica también de, por desgracia, información falsa, inexacta o poco fiable. Tenemos muchas pruebas de virales falsos, de bulos o HOAX en Internet, de informaciones sin base alguna (ya sea científica, psicológica, matemática, social) que se entremezclan con la información más válida y seria, contrastada y rigurosa.

Nos ahogamos entre tanta cantidad de información porque muchas veces somos incapaces de encontrar esas características de fiabilidad y relevancia. Porque diariamente nos encontramos con toneladas de nueva información que no es tan nueva, que es réplica de otras informaciones. Podemos decir que estamos en una era de repetición de información que, entre otras cosas hace difícil encontrar y diferenciar las fuentes, pero eso hace aún más interesante y necesaria la content curation. Filtrar la información atendiendo a criterios que aseguren conseguir las fuentes más fiables, exactas se nos antoja como el único camino posible para no terminar asfixiándonos ante la avalancha cotidiana.

Foto | cambodia4kidsorg

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