Landing page para todos los gustos: cómo llegar a cualquier usuario

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Existen tantos tipos de lectores (clientes) como puedas imaginar. Los hay que leen con calmaa, sin prisas, o porque creen que tú eres el mejor proveedor de contenidos según su criterio; los hay que no pasan, habitualmente, de leer el título; los hay que escanean en diagonal los textos y no profundizan si no se encuentran algo que les haga «click»,… Hay docenas, por decir una magnitud, y para cada uno de ellos puedes diseñar y enfocar tu propia landing page exclusivamente.

La gente no tiene tiempo que perder, así que si no se interesan por algo no lo van a leer. O sea, si no consigues intrigarlos, engancharlos, no van a profundizar por amor al arte. Podemos hablar de lectores de «fondo» de artículo (que leen el encabezado y el final), de «escáners», que leen en diagonal avanzando a saltos y que se concentran más en el medio del artículo… Para todos ellos existe una forma de atraer su atención. Sobre todo, lo que hay que entender es que la gente busca la mayor cantidad de información en el menor tiempo posible.

¿Cómo leen tus usuarios?

 
La mayor parte de nosotros no leemos palabra por palabra, de principio a fin. Muchos leemos tan solo los titulares y los subtítulos, y dependiendo de lo que leamos nos centramos en leer más en profundidad, o bien salir hacia otro destino. Otros leemos un poco del principio, nos vamos al final, y luego si nos interesa profundizamos. Existen perfiles mixtos, por supuesto. Así que conocer estos tipos de lectores es fundamental para plantearnos la estructura de una landing page, y de hecho es lo que nos ayudará a vender, o a no vender.

Si tenemos esos tres tipos de lectores principales (los mixtos comparten características con los tipos «básicos», claramente), podemos pensar en centrar nuestros esfuerzos en:

  • Titular principal y subtítulos.
  • Párrafo inicial y párrafo final.

Un titular principal debe cumplir unas características que parecen contradictorias: pocas palabras, pero las suficientes como para contar de qué va la historia. Pero a su vez no tienen que contarlo todo, sino solo lo básico e importante, haciendo que crezca el interés por leer más a fondo nuestra página. El párrafo introductorio (o si queremos llamarla así, la entradilla) sigue un poco esta filosfía: mucha información en pocas palabras, pero siempre con un gancho que nos haga querer saber más.

Usa subtítulos para mantener el interés

 
Los subtítulos (usualmente enmarcados por etiquetas HTML <h2> o <h3>) nos pueden servir para dar una idea general del contenido del artículo, pero en pequeñas pinceladas que satisfagan la curiosidad de los «escáners», y que los inciten a leer más. La idea es que podamos tener una idea completa bastante aproximada del contenido entero, pero solo con esos subtítulos. Y no olvides hacerlos atractivos e intrigantes.

Visto de otro modo: la idea es que leyendo solo los subtítulos estés convencido de que estás ofreciendo un texto que puede convencer a alguien de que compre sin leer nada más. A partir de que consigas eso, escribe. Al inicio deja bien claro en unas 300 o 400 palabras (aproximadamente, pero pueden ser 500 o 600) el resumen de todo lo que viene y la oferta que tienes (la ganga, el chollo, lo que sea que vendes). Al final haces recapitulación, y entre medias, tienes tus subtítulos especialmente diseñados para captar clientes y vender. ¿Estás preparado?

Más información | The daily egg
En Tinkle | A vueltas con el anchor text: ¿es imprescindible?

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