La Economía de la Reputación

Hace algunos años, al principio de esta década, era mucho menos habitual encontrar una página que ofreciera la posibilidad de valorar a través de ratings, ya fuera un producto, servicio o experiencia. Ahora la realidad es muy distinta. Todos las compañías permiten valorar la satisfacción del propio cliente, hasta el punto de que puntuamos desde nuestros restaurantes favoritos hasta la calidad de los pasajeros de Uber.

Adicionalmente, las tecnologías digitales registran todo tipo de actividades (la llamada huella online) desde tus hábitos de consumo, ¡hasta tu posición física en cada momento! Todos estos datos generan una versión digital de nuestro propio yo que podría determinar opciones futuras (o la supresión de las mismas). ¿Cómo afecta nuestra reputación online a nuestra vida?

La Reputación es poder

Nuestra reputación define cómo nos ve la gente y qué podremos hacer con ello. Michael Fertik, CEO de Reputation.com, publicó en 2015 un libro, The Reputation Economy (La economía de la reputación) en el que hace análisis de cómo podemos invertir esa reputación en lo que, tanto online como offline, podremos conseguir de aquellos que perciben esa notoriedad.

Al fin y al cabo no se trata de otra cosa que una guía de branding personal, cada día más relevante en un mundo caracterizado por los seguidores que tenemos en esta u otra red social, o cualquier otro tipo de métrica captada a través de los canales digitales. Optimizar las huellas que dejamos en estas plataformas nos ayudará a ser más exitosos en lo venidero. Y no olvidemos que los datos y el big data son cada día más relevantes.

Dos tercios de los encuestados por Marketing Land aseguran leer reviews online y un abrumador 90% asegura que influye en su decisión de compra las opiniones positivas, con lo que podemos estar seguros de que la reputación online afecta de manera crucial en la toma de decisiones del cliente.

¿Cómo podemos dirigir la reputación hacia resultados positivos?

Capitalizar la reputación online puede asegurar la mejora de nuestra categoría profesional, las ventas de un producto o incluso la ventaja social (tomando el término en cuanto a redes se refiere) frente a aquellos que carezcan de ese beneficio reputacional.

El principal motor de los resultados positivos es el simple y lógico camino de hacer las cosas bien. Si nuestro producto es bueno o nuestros contenidos son interesantes en redes, tarde o temprano cosecharemos el fruto de una estrategia bien ejecutada y un trabajo constante y bien realizado. Sin embargo, hay quienes tratan de saltarse las normas y generan reviews fraudulentas, dado que se considera que en torno al 15% de las valoraciones en algunos servicios son falsas. Esto ha obligado a gigantes tecnológicos como Amazon a ponerse manos a la obra para desterrar el fraude de sus ratings.

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