La automatización de la publicidad y sus ecos en la industria

Influenciado por las innovaciones tecnológicas, el mundo del marketing vive un constante periodo de adaptación a las nuevas tendencias. En un interesante artículo para The New Yorker, Ken Auletta señala el cambio de paradigma entre los Mad Men, aquellos publicistas de los 60 retratados en la famosa serie; frente a los Math Men (“hombres de las matemáticas”), en referencia al auge de la aplicación de todo lo relacionado con el data science. Asimismo, Enrique Dans, analiza en una entrada reciente la misma “problemática”: evolución de la publicidad online hacia la supremacía de la estadística y la analítica.

Analicemos en este post ambos artículos y las conclusiones que podemos sacar de esta profunda transformación.

Dejemos que las “máquinas” se ocupen de la publicidad

Enrique Dans, ya alumbraba en su libro “Todo va a cambiar” lo que la realidad tecnológica emergente podría significar para todos los ámbitos. Ya en su ilustrativo título deja claro el signo del cambio.

Así ha sido con la publicidad, que nada tiene con la compra de servicios de las agencias de medios, que gestionaban las campañas de terceros. Hoy ha copado el mercado lo que se conoce como “compra programática“, que Digiday define como “dejar que las máquinas compren los anuncios, básicamente”. La tecnología, a través de complejos algoritmos, permite que el proceso haya llegado a un lugar donde los intermediarios humanos son prescindibles y más costosos.

Sin embargo, no hay de lo que alarmarse, pues esos puestos de trabajo se han redistribuido. Tanto los especialistas del marketing como los vendedores de publicidad tendrán más tiempo en preparar campañas customizadas. Digiday afirma que este puede ser el futuro de la publicidad como la conocemos pero, como señala Enrique Dans, la transformación digital provoca más evoluciones que revoluciones. La industria se ha ido paulatinamente adecuando al cambio y los profesionales se han ido redefiniendo dentro de un entorno en continuo cambio.

De los “Mad Men” a los “Math Men”

Una de las premisas de las que parte Ken Auletta es que seis de cada diez dólares invertidos en publicidad digital van a parar a manos de Google o Facebook. El Big Data se ha convertido en el rey y la mejor manera de conseguir los potenciales clientes.

Sin embargo, todo el revuelo conducido por la pérdida de privacidad de los usuarios por escándalos como los de Facebook, han levantado ampollas sobre a donde se dirige la industria. El caos hizo mella con la inclusión de las problemáticas fake news en el candelero.

El artículo de The New Yorker concluye que el Big Data puede ser el camino hacia el perfeccionamiento de nuevas formas de alcanzar a los consumidores. Igualmente, señala que, mientras el uso de los datos esté circunscrito a la protección de la privacidad de las audiencias, el negocio de la publicidad sufrirá.

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