El arte de la curación de contenidos

Trabajando con contenidos, existe una constante tentación a la que es necesario resisitirse bajo pena de caer en el pecado original de Internet: ser completamente idéntico a todo lo demás. La tentación consiste en dejarse abrumar por la inmensidad de la variedad y pensar que nuestro trabajo es único simplemente porque reproducimos parte de ese canal inmenso de conocimiento humano en nuestro blog o página web.

Sin embargo, profesiones como la de Content Curator no pueden permitirse caer en la complacencia, ya que existen precisamente como solución a la crisis de la abundancia de contenidos. Frente a la reproducción indiscriminada de enlaces, frente a los click basura de búsquedas fallidas traídas por engaños del SEO, el content curator ofrece la paciente creación de una audiencia fiel y entregada a través del trabajo paciente e inteligente de alguien que sabe de lo que está hablando. En definitiva, y este es el gran mérito del content curator, ofrece la posibilidad de humanizar la gran máquina de clicks, con todas las ventajas que conlleva una audiencia capaz de actuar como comunidad.

Es por ello que la profesión periodística ofrece un modelo interesante a la hora de definir este oficio emergente. Un buen periodista es, en el fondo, un buen “curador de contenidos“, ya que no trabaja con ficción, sino con hechos que ha de curar para hacer más accesibles a los lectores. Lo hace de la siguiente manera:

Leer, leer y leer: Para comprender un tema, hay que estar inmerso en él. Saber quién es quién, quién está haciendo qué y dónde leer lo último o lo más original sobre nuestro campo de interés.

Estar constantemente al día: Gracias a las alertas y los medios especializados, tener en mente las preguntas y debates del momento sobre el tema.

– Conocer el interés del lector: Ser consciente de qué es lo que hace nuestro tema interesante a los lectores. Esto resulta fundamental para presentarlo de forma accesible al mayor público posible, ya que consideramos que el tema es de interés. El lector es nuestra razón de ser.

Querer al lector: Pensar que el nuestro está aportando algo útil al lector. Esto nos lleva a presentarlo con cariño y teniendo en mente cómo puede ser de utilidad o ayudar al lector a entender mejor cuanto le rodee.

En definitiva, un buen content curator está contando una historia (la de su tema de elección) a través de contenidos. Los enlaces y cuanto haya en la red son su herramienta de trabajo.  Por ello, ha de conocerla perfectamente y ser capaz de contar historias a través de historias (ser un metaperiodista) de forma accesible e interesante. Al igual que los periodistas, busca el interés y el retorno de la audiencia a través del valor de utilidad que aporta.

Pero nada de esto es posible sin el componente clave de cualquier buen contador de historias: la pasión. El content curator debe amar su tarea y, a ser posible, el tipo de temas en que se especializa. De lo contrario, caerá tarde o temprano en el vicio de repetir burocráticamente lo mismo que los demás y será reemplazado por otros que sí amen su trabajo. La gran ventaja de llevar a cabo la curación de contenidos correctamente es que, a largo plazo, al igual que los periodistas veteranos que ya lo han visto todo, el curator es capaz de producir sus propios contenidos especializados (nuevos o de opinión) sobre el área en que trabaje.

Como todo oficio que toque la narración y la herramienta humana para dar sentido a la realidad, el lenguaje, la curación de contenidos sólo es posible desde el trabajo paciente y con sentido. De lo contrario, la meta de alcanzar una comunidad, de lograr que otros seres humanos se impliquen en nuestro trabajo, será inalcanzable, ya que, en el fondo, el camino sólo puede ser la honestidad de persona a persona.

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