Content curation y una vuelta de tuerca más

Cuando uno empieza a seleccionar el contenido (content curation) y ofrecérselo a sus clientes, a sus lectores, consigue poco a poco una reputación en la temática, que implica ganarse la confianza de esos seguidores. Es decir, posicionándonos como expertos que ofrecen su particular selección de contenidos estamos, a la vez, asegurando a nuestros lectores que van a contar con la información de la mayor calidad según nuestro baremo.

¿Cómo darle una vuelta más a este concepto? Es decir, ¿puede uno sacarle partido a su comunidad una vez es considerado un referente en selección de contenidos? La verdad es que si, y lo vamos a ver con un ejemplo de «aproximación a la inversa»: el caso de fab.com.

Fab.com no es una tienda online, sino un lugar en donde se pueden leer excelentes contenidos, que además vende. Que vende los objetos que se publican. Es más una guía para el cliente, una guía por las experiencias y una forma de transmitir al cliente lo que siente el editor, que una tienda. Es otro concepto, y a lo mejor en primera instancia es difícil ver el sutil matiz. Ellos guían las decisiones basándolas más en las emociones que en los datos: si a ellos les gusta lo que comparten, a sus lectores (clientes) también les gustará. Ese es su motto.

Para verlo más claro podemos encontrar más ejemplos, como Gilt Taste. Es una red social basada en la gastronomía, y donde podemos encontrar recetas, deliciosas propuestas y mucho más, que además podemos comprar:

Creo que Gilt Taste es la nueva generación en medios de comida, dándote todo lo que amas de la gastronomía en un solo lugar: ideas, inspiración, recetas, historias y la capacidad de comprar lo mejor. Va a ser el magazine sobre alimentación de tus sueños. Con este site, seremos capaces de crear una comunidad donde la gente que ama la comida estará junta y compartirá sus experiencias.

Son las palabras de la consejera editoria Ruth Reichl, editora de la revista Gourmet. Realmente, lo que tenemos en Gilt Taste es esa vuelta de tuerca que empezamos a vislumbrar en fab.com, pero más evidente: a través de una selección de los mejores contenidos podemos ofrecer la posibilidad a los clientes de llevarse los mejores productos. Sin ser una tienda. Simplemente dando contenidos de mucha calidad y dejando que el cliente disfrute del valor añadido de poder comprar lo que ve.

¿Funcionaría esto en España? ¿No se vería como una intrusión de la publicidad en el contenido? ¿Podremos superar esa barrera mental? Porque sí que es cierto que asociamos ciertos lugares de la página con banners promocionales, con publicidad en pocas palabras. Sin embargo, como vemos, esta aproximación es diferente siempre que se mantenga el criterio a la hora de elegir los productos que se pueden comprar. ¿Y cómo se consigue eso? Con la confianza ganada con el duro trabajo de la selección de contenidos: del content curator.

Vía | The future of ads

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