Cambio en la política de monetización: ¿Es el fin de YouTube?

Cambios en la política de monetización de YouTube

YouTube anunció a principios de septiembre, en uno de sus foros públicos, que cambiaba su política de monetización del contenido. Los cambios han generado un importante rechazo, creando bastante ruido por parte de los “creadores”, arrastrando una oleada de críticas hacia el oscurantismo de la decisión (y, por supuesto, de la decisión en sí misma).

Pero, sobre todo, lo que realmente ha molestado a los youtubers ha sido la incapacidad de la gente de YouTube por ponerse en contacto con las estrellas del medio y la aparente decisión de torpedear sus ingresos, o al menos, favorecer el de terceros.

Cambio en la política de monetización de Youtube

 
Cada red social tiene su forma de monetizar su contenido, o lo que es lo mismo: obtener dinero a través de la creación de contenido. En el caso de YouTube es sencillo. Mediante la publicación de vídeos y sus visualizaciones, así como su popularidad, la plataforma calcula el potencial de aparición de publicidad en dicho contenido y asocia un valor de ingresos percibidos para el creador del vídeo.

Con el nuevo anuncio, califica el contenido de “adecuado para anunciantes” y añade nuevas cláusulas para el mismo, entre las que diferencia como contenido inadecuado las siguientes: escenas subidas de tono o “sugerentes”; violencia; lenguaje inapropiado; incitación al consumo de drogas; controversia o asuntos delicados relacionados con conflictos bélicos o tragedias, etc. El problema surge de la exquisitez de las regulaciones y su carácter generalista, que no permite diferenciar el humor y el sarcasmo con lo realmente ofensivo. Además, este trabajo de valorar qué es adecuado y qué no corre a cargo de un algoritmo, lo que ha levantado más ampollas todavía.

Cabreo de los creadores de contenidos para Youtube

 
Inmediatamente, la respuesta en YouTube fue masiva. Los creadores de contenido, sobre todo aquellos con ingentes cantidades de seguidores, fueron conscientes de que sus vídeos estaban siendo reevaluados sin prácticamente haber recibido una notificación por ello. Muchos de los vídeos perdieron su capacidad de monetización por detalles leves y surgió la alarma acerca de la continuidad de muchos canales.

Phillip deFranco, un youtuber norteamericano con más de 6 millones de seguidores en sus diferentes canales, anunció que esta decisión de la red de Google podría arrastrarle a cesar su actividad o cambiar de medio. La bronca fue más allá y el enfrentamiento acabó en Twitter, donde deFranco calificó las nuevas medidas de censura.

Se hizo esperar la opinión de la mayor estrella de YouTube, PewDiePie, con más de 47 millones de seguidores. Se trata de un líder de opinión, guste o no, con más fans que población tiene España. En cualquier caso, el youtuber sueco declaró su desconfianza en la compañía, que a menudo parece tomar decisiones a espaldas de estos grandes pilares de la red social, dadas las ingentes masas de fans con las que cuentan y que suponen un gran flujo de tráfico a la web. Y por ende, de ingresos a través de publicidad.

El fin de YouTube como lo conocemos

 
Puede que esta decisión sea revocada o que al menos se matice y las cosas puedan seguir siendo como hasta ahora. Muchos vídeos han sido “desmonetizados” (si podemos traducirlo así), lo que quiere decir que ya no podrán generar ingresos a través de la publicidad por no cumplir esos estándares que comentamos con anterioridad.

Una plataforma en auge, Patreon, que permite el crowdfunding de diferentes actividades, ha sido el refugio de algunos youtubers, que ven amenazada su supervivencia de la forma en la que lo habían hecho hasta que llegaron estos cambios.

La estrella emergente de la plataforma, Casey Neistat, comenta en el vídeo a continuación de manera muy nítida la situación actual. De hecho, lleva el debate más allá, sobre el copyright y la importancia del vídeo en la escena actual de las redes sociales y los medios en general.

¿Hacia dónde se dirige YouTube y la creación independiente de contenido? Tendremos que esperar para conocer el devenir de los acontecimientos. Lo único cierto: el debate está ahí y parece que hay mucho camino por recorrer.

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