Así es el cerebro de YouTube que te ofrece lo que quieres ver

YouTube ha cambiado de manera espectacular desde su nacimiento como un servicio creado para compartir vídeos, allá por el año 2005. Tras comprarlo Google un año más tarde por la friolera de 1.650 millones de dólares, el servicio no solo creció en usuarios, sino que se benefició de los recursos de Google, de su departamento de I+D y, cómo no, del auge de la inteligencia artificial que nos ha llevado hasta el día de hoy, con Google Brain.

Lo magnífico de YouTube es que ha sabido crecer con el tiempo, no solo ser un mero portal de vídeos que se pueden incrustar en nuestras webs, blogs y redes sociales. En los últimos doce años, YouTube ha pasado de ser un sitio web dirigido por la búsqueda activa de los usuarios, a ser un destino por derecho propio.

Ha pasado a ser el equivalente a la televisión, solo que lo que nos ofrece para ver es, en un elevadísimo porcentaje de ocasiones, lo que queremos ver. Y cuanto más tiempo pasamos en YouTube, mejor y más refinado es el feed de contenidos que se nos ofrece.

A lo largo de los años, YouTube se ha convertido, además, en el repositorio definitivo de vídeos de todos los estilos, épocas y tendencias posibles. Hoy, los youtubers son legión y muchos de ellos encontraron hace tiempo una fuente de ingresos más que respetable, incluso para vivir de ello sin mayores problemas.

Gente que sobrepasa el millón de suscriptores y el millón de visualizaciones de sus creaciones cada mes lo tenía todo de cara para hacer de ello su modo de vida. Pero entonces llegó el palo. En cuestión de un par de semanas, perfiles que ingresaban 2.000 dólares mensuales pasaron a cobrar apenas 10 dólares, mientras que el que más y el que menos denunciaba recortes de entre un 30% y un 85% con respecto a sus ingresos habituales.

Así mejoró YouTube su feed y reenfocó su estrategia de pagos

Con el paso del tiempo, el feed de YouTube ha pasado de ser un lugar en el que encontrar sugerencias de suscripción a canales, a ser un lugar en el que se ofrecen sugerencias de visionado personalizadas, sugerencias que probablemente el usuario no sabía que le interesaban.

Pero YouTube sí lo sabe.

Cuando uno navega por el servicio y encuentra vídeos interesantes, YouTube aprende de ello y utiliza ese conocimiento para encontrar vídeos similares que encajen con dichos intereses. No serán solamente vídeos relacionados como los que podría sugerir un curator humano, sino que el cerebro de Google será capaz de generalizar y encontrar relaciones que no son, en absoluto, evidentes.

Es la gran fuerza de la Inteligencia Artificial. El cerebro de Google aprende de forma autónoma, sin supervisión, y puede sugerir, a partir del visionado de, por ejemplo, un vídeo de un humorista, otros vídeos de humor, pero no necesariamente de la misma persona.

Puede encontrar comediantes que tengan resonancias con el primero, y que dichas resonancias sean las que hacen click en nuestro propio cerebro, aumentando las probabilidades de que, al final, veamos los nuevos vídeos sugeridos enteros.

Porque esa es, en el fondo, la gran revolución interna de YouTube: no basa sus recomendaciones en los vídeos que ya vimos, sino en aquéllos que hemos reproducido hasta el final, o con el mayor porcentaje posible. Esto implica algo muy serio: aquéllos creadores que utilizan clickbait en sus títulos, o que incluyen miniaturas que no se corresponden con la realidad, verán cómo sus visionados caen en picado. Serán penalizados.

La caída en capacidad de monetización para ciertos creadores en YouTube

Los criterios a la hora de monetizar las visualizaciones en YouTube han cambiado. Para algunos creadores, los ingresos han caído en picado; para otros se mantienen. Unos pocos, solamente, podrán realmente crecer. ¿Por qué?

Como hemos dicho, titulares engañosos, miniaturas que no corresponden con el contenido del vídeo, e incluso el uso de un lenguaje vulgar o expresiones malsonantes, o de corte racista, homófobo y demás, serán “castigadas”. Algunos anunciantes pueden declinar aparecer en determinados vídeos de algunos creadores por estos motivos. Pensarán que su imagen puede quedar dañada (y conocemos casos patrios de imagen dañada como este o este).

Por tanto, YouTube ha dado un golpe de timón y pasa a favorecer creadores que sigan sus estrictas guías de estilo, que ofrezcan contenido de calidad que, además, tenga una buena calidad de visualización (completa, o si no es completa, prácticamente), y no apoyará a creadores “poco convenientes” para los anunciantes o que creen contenidos mal “diseñados” con respecto a sus propias normas.

Y mientras tanto, Google Brain sigue aprendiendo.

Vía | The Verge

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