Vuelve el Cluetrain Manifesto, por una internet realmente abierta

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Doc Searls y David Weinberger fueron dos de los autores que contribuyeron a crear el ‘Cluetrain Manifesto‘ en 1999, un heraldo troceado en pequeñas sentencias de lo que sería Internet en los años sucesivos. Mientras nosotros aprendíamos a cambiarle los pañales a la red y aquel módem no dejaba de pitar como un condenado, ellos sentenciaron que las conversaciones eran mercados y las marcas comenzaron a abrir los ojos. Ahora han publicado una revisión de las reglas originales, que no romperá con lo establecido, como el documento original, pero que pone sobre la mesa un par de debates interesantes.

El texto original anticipaba un mundo conectado a Internet y al tiempo era un aviso a empresas, corporaciones y gobiernos de que las herramientas y la información eran desde entonces patrimonio exclusivo de las personas. La segunda tanda de reglas es, definivamente, mucho más desesperanzadora.

Doc Searls y David Weinberger parten ahora de un escenario diferente y apuntan dos peligros: el riesgo de que las empresas se apoderen de espacios que una vez fueron de los usuarios gracias a la recopilación sistemática de información y, lo que es más sombrío, que sean los propias personas las que lo estén permitiendo. Internet no es algo que deba ser controlado o poseído, explican. Más que una herramienta o algo físico es un lenguaje que nos permite compartir cosas. Conceptos.

¿Han sido las personas quienes han vendido su alma o es la evolución de los servicios y herramientas las que han empujado ha esta situación? Yo apunto más hacia la segunda opción, pero sea como fuere, el texto sirve para reflexionar sobre el modo en que nos relacionamos en la red. Sobre sus beneficios y sus peligros. Y lo que es muy importante, nos debe servir para entender lo que estamos perdiendo.

Otra idea interesante es la de que la nueva economía de apps está agudizando el problema anterior. Desde que hemos pasado de estar en la web a vivir en las apps, también hemos pasado de ser creadores a ser meros usuarios. Hay una diferencia. Un link o un texto enriquecen la red, algo creado en una app enriquece al dueño de la app.

El tiempo dirá si el nuevo documento ha anticipado el futuro de la red pero, de todos modos, resulta una lectura interesante especialmente para los que no acabamos de comulgar con la visión que del mundo tienen gigantes como Facebook.

Más información | Techmeme

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