
Cada vez que un directivo teclea el nombre de su marca o de su empresa en un buscador se produce, de forma sistemática, la misma situación. Muchos se sorprenden de que una de las primeras opciones de la lista de respuestas sea una agria polémica sobre las miserias de su marca o de sus servicios. Y, a algunos, les llega incluso a alarmar el hecho de que esa entrada esté posicionada por delante de la propia web corporativa. Pero la mayoría suele pensar que “alguien se estará ocupando del tema” y sólo esos pocos que saben que “nadie se está ocupando del tema” se preguntan con angustia qué se puede hacer.
Con miles y miles de personas conectadas de forma permanente a Internet conversando, clasificando, quejándose, opinando y compartiendo sus particulares puntos de vista sobre las marcas, las empresas y sus servicios, resulta obvio, pero absolutamente necesario, remarcar el hecho de que la reputación de las empresas está hoy día en la Red y que hay que enfatizar al máximo la evidencia de que los buscadores ya no son únicamente localizadores de información, sino que se han convertido en auténticos buscadores de reputación.






