Archivo mensual: enero 2014

El arte de vender algo a través de una web

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Una página web es una herramienta de venta que, en algunas ocasiones, no se explota como debiera. Podemos plantear nuestra web como un escaparate para nuestros productos, una web que cuente nuestra historia o, simplemente, podemos tenerla solo para “estar” en Internet, igual que tenemos Twitter o Facebook, pero podemos aprovecharla para vender y conseguir objetivos.

¿Cómo? A través de los contenidos, ¿cómo si no? Los contenidos son los reyes del mambo, y siempre lo serán. Cuando nos planteamos diseñar una web para vender, que debería ser siempre el objetivo, hemos de estructurarla de forma que cada click que haga un cliente potencial lo lleve, irremisiblemente, a una oportunidad de compra. Pero esto debe hacerse con arte, y es precisamente lo bonito: ¿cómo diseñar la web para que un potencial cliente termine pulsando el botón de “Compra”? Leer +


Tres trucos sencillos para mejorar tu presencia en Tripadvisor

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La influencia de los sitios de críticas en Internet es importantísima a la hora de formar las decisiones de compra en los clientes, y en el caso de TripAdvisor, el popular sitio de revisión de hoteles y restaurantes, simplemente decisiva. Allí hay 125 millones de críticas y 34 millones de usuarios activos, sin embargo son unos pocos negocios, apenas el 30 o 40%, los que miman su presencia en TripAdvisor. Evidentemente es un error que les puede costar dinero y que puede evitarse con una estrategia definida para este portal. Leer +


Pagar por los contenidos de un blog: ¿sí o no?

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Existe un debate muy interesante, y tan viejo como la propia elaboración de contenidos online, que es el de pagar o no pagar por consumir determinados contenidos. Esta conversación hay que tomársela con mucha precaución, porque no es lo mismo pagar por determinados contenidos, que pagar por contenidos cualesquiera, y menos aún pagar por acceder a una web. Al menos, un servidor así lo cree. Hoy mismo pude disfrutar de un punto de vista muy interesante como es el de Mauro Fuentes. Es interesante porque está informado y se basa en testimonios de quien ha cobrado por contenidos, y lo es también porque sugiere ideas muy sugestivas.

Pagar por contenidos es algo que hacíamos muy habitualmente antes de la Web. Uno se iba a un bar a leer el periódico “gratis”, pero en realidad estaba consumiendo un café y unos bollos. No pagaba por contenidos, pero pagaba, indirectamente, para leerlos. Otra opción era comprar el periódico, el diario o el de los domingos, para disfrutar de su lectura y la de sus suplementos. Esto no es tan extraño y a nadie le supone sonrojo afirmar que sigue haciéndolo. Entonces, ¿por qué hay remilgos a la hora de pagar por contenido online? ¿Es por miedo a que no sean contenidos de calidad? ¿Es porque en Internet todo debe ser gratis (una de las falacias que más me gustan)?
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No cometas estos errores garrafales en tu estrategia de contenidos

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La estrategia de contenidos no es solo pensar y definir los contenidos de acuerdo a tu target, ni poner en marcha todos los mecanismos para cumplir plazos, objetivos y demás. La estrategia tiene que servir para conseguir algo, y eso suele ser vender. Y vender significa que la gente sepa quién eres, por qué deben confiar en ti, y que sepan qué problema les vas a solucionar, o qué producto les interesa comprarte.

Puedes tener la mejor estrategia sobre el papel, los mejores recursos al alcance, pero si cometes alguno de estos errores garrafales que te detallamos a continuación, lo mejor que puedes hacer es borrón y cuenta nueva. Antes de meternos a examinar estos errores garrafales del content marketing, debemos tener claro que también hay que tener empatía sobre quienes nos estamos dirigiendo, es fundamental.
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Necesidad de curar contenido

Curación de contenidos

Hay demasiado contenido. No hay más que abrir cualquiera de nuestros perfiles en redes sociales para vernos inundados de todo tipo de información o noticias (contenidos) en las que invertir nuestra atención. Sin embargo, saturados por la oferta y el esfuerzo de seleccionar los primeros que encontramos, terminamos sintiendo que hemos perdido el tiempo y que el contenido que hemos seleccionado es más una obligación que un placer. Esto tiene consecuencias tanto para las marcas como para las audiencias.

Las marcas ven como su inversión en creación, diluída en un mar de contenidos de baja calidad, pierde eficacia y, para colmo, contribuye al caos de contenidos. La audiencia, desorientada, termina por encomendarse a la serendipia y hacer clic en lo primero que ve hasta que se cansa. La solución, para ambos, está en la curación de contenidos. Leer +