Archivo mensual: marzo 2012

Las infografías, una historia de amor y odio

Vivimos en la era de la información, aunque a veces podemos hablar más bien de la era de los datos. “¡Datos, más datos!”, como decía el entrañable Nº5. Cada día se generan cantidades ingentes de nuevos datos, así como centenares de miles de representaciones de los datos, interpretaciones y enfoques diferentes. Esto es, en pocas palabras, un holocausto de datos diario con el que muchos tenemos que lidiar.

Las infografías, también en pocas palabras, nos permiten echar un vistazo en diagonal sobre una gran cantidad de información, así como “regalarnos” la vista con un aspecto cuidado y atractivo. Esto supone varias cosas: las infografías son “compartibles”, tienen unas características que hacen que se pueda dar un fenómeno viral con ellas, y a la vez suponen una marea diaria de nueva información que puede llegar, literalmente, a asfixiarnos. Por eso digo que esto es una historia de amor y odio: amor porque aglutinan información importante en un formato altamente atractivo; odio porque están en todas partes. Leer +


Contra los algoritmos, curación de contenidos

Los buscadores, las tiendas online y las redes sociales lo hacen, e incluso los periódicos se lo plantean. Prácticamente todo gran proveedor de contenidos en la red ha comenzado a filtrar y personalizar los mismos a la hora de presentárselos a los usuarios. En un primer momento, esto resulta agradable: de pronto, sólo encontramos contenidos que nos interesan y se ajustan a lo que más nos gusta. Pero supone también un gran inconveniente.

Como explica Eli Pariser en The Filter Bubble, si un algoritmo sólo nos presenta contenidos selectos ajustados a nuestros gustos, corremos el riesgo de perdernos algo muy importante: la realidad. La Red fue concebida como una forma de ponernos a todos en contacto y fomentar que pudiéramos intercambiar información y puntos de vista. Si nos encerramos en una burbuja cuya superficie sólo deja pasar lo agradable, nos veremos aislados de la diversidad del mundo.

Google emplea hasta 57 indicadores distintos para determinar el orden en que presentará los resultados de nuestras búsquedas aún cuando hayamos salido de nuestra cuenta de en qué idioma la tengamos; es decir: no tenemos control sobre ello. No obstante, da opciones para reducir la personalización. Eli Pariser pidió el año pasado a un par de amigos que le mandaran un pantallazo de los resultados que obtenían al buscar “Egipto”.

La diferencia fue pasmosa. Mientras uno de ellos recibía noticias sobre las revoluciones y los disturbios, así como informes sobre el país, recomendaciones de viaje y un enlace a la Wikipedia; el segundo sólo obtuvo páginas turísticas y enlaces sobre cotilleos. Eli Pariser tuvo una experiencia similar con Facebook; de pronto, las actualizaciones de sus amigos conservadores desaparecieron como por arte de magia de su timeline. La red social acababa de implementar EdgeRank, su algortimo de relevancia que tiene en cuenta qué tipo de enlaces suele uno pinchar con más frecuencia. Leer +


Llega Google Social Analytics

Hablamos muchas veces de lo complejo que es medir el tráfico que viene de redes sociales. Conocimos el problema de vender, que es el problema del F-Commerce, o tenemos razones para ser conscientes de las dificultades de externalizar nuestras comunidades, es decir que es difícil hacer comunidad dentro de la comunidad.

Aquí tenemos dos cosas: una tienda online vende en su web y quiere utilizar las redes sociales para dirigir el tráfico hacia esa web y tienda. Lo que la gente de marketing siempre ha deseado: tener constancia de qué servicio deriva tráfico hacia su web, es posible hoy gracias a la aparición de Google Social Analytics. Esto es un añadido al Google Analytics habitual que nos permitirá conseguir interpretar el ROI del Social Media, algo así como una especie de piedra filosofal para muchos profesionales. Sobre todo los profesionales del marketing.

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La delgada línea entre la personalización y la incomodidad

Todo el mundo busca dar con la tecla de la personalización perfecta, la técnica para conseguir mostrar el anuncio correcto a la persona idónea. Desde las personalizaciones de Google basándose en nuestro historial, hasta otros ejemplos más o menos acertados de personalización extrema, se trata de un punto caliente en todo el proceso de venta que se pretende canalizar vía web. Pero no es oro todo lo que reluce, hay casos en los que una personalización poco preparada nos lleva a casos que desearíamos no haber conocido.

Antes de meternos en harina, hay un estudio que revela que, en Gran Bretaña, casi a la mitad de los internautas no les gusta este tipo de publicidad orientada, o sesgada, que se basa en la información pública de sus perfiles sociales. Casi la mitad es mucho, se me antoja demasiado para sostener una forma de hacer publicidad que puede despertar sentimientos negativos hacia las marcas que protagonizan los anuncios.
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Pinear está de moda, Pinterest y otras adicciones y acepciones

Twitear o tuitear. Verbo. Dícese de acción de postear un mensaje o artículo a través de la red social Twitter. Pinear. Verbo. Dícese de acción de postear una foto o artículo a través de la red social Pinterest.

Por todos es sabido que hasta que lleguen estas acepciones a nuestro diccionario pasará algún tiempo, ya que nuestra Real Academia de la Lengua va aceptando muy lentamente los anglicismos castellanizados aunque ya usemos las palabras de forma cotidiana. En el caso de la segunda acepción, pinear, para que algún día llegue a ser una palabra de nuestro diccionario, primero tiene que estandarizarse y ser comunmente usado. Lo de Twitter y el tuitear debería de tener los días contados para incorporarse en la próxima edicción del diccionario, aunque lo de Pinterest y su pinear está todavía por ver. ¿Asistimos a una moda pasajera?

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